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EMBARGO Y BLOQUEO NO SON SINONIMOS

EMBARGO Y BLOQUEO NO SON SINONIMOS

Por Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio Especial de la AIN

Hace 45 años y siete meses - siete de febrero de 1962- que el
presidente John F. Kennedy firmó el decreto 3447, mediante el cual
quedó establecido como política oficial de Estados Unidos el bloqueo
económico, financiero y comercial contra Cuba.


En la introducción del documento, donde se define como embargo,
explican las "razones" para establecerlo: la Ley de Reforma Agraria,
dictada por la Isla el 17 de mayo de 1959, y la nacionalización de
propiedades norteamericanas en agosto y octubre de 1960.

 

Tal argumentación no era más que un burdo pretexto, pues aunque Cuba
adoptó tales medidas en uso de un legítimo derecho, antes de ellas ya
el entonces presidente de EE.UU., Dwight Eisenhower, en febrero de
1959, había ejecutado medidas y puesto en marcha planes dirigidos a
estrangular la economía de la ínsula.


Desde entonces Washington apostó por la agresión económica, sabiendo
que la mayor de las Antillas era totalmente dependiente de los
suministros de petróleo y de las ventas de azúcar, su principal y casi
único producto exportable.


La lógica imperial esperaba que sería suficiente con la suspensión
del suministro de hidrocarburos y la prohibición a sus refinerías de
procesar el crudo procedente de la Unión Soviética, y la eliminación de
la cuota azucarera y el desplome de la economía cubana no se haría
esperar.


Pero no ocurrió lo esperado, y debieron recurrir a constantes
acciones de cerco y aislamiento económico gradual, sistemáticamente
endurecidos, con lo cual han llegado a conformar toda una legislación
contra un sólo país, que superó gradualmente y de manera superlativa lo
inicialmente previsto en el decreto original de 1962.


Pese a las múltiples evidencias, Washington insiste en llamar
embargo a lo que es una guerra económica, con la finalidad de
enmascarar sus verdaderas intenciones y darles una base legal.


El uso mal intencionado del término, en unos casos, y el
desconocimiento de las diferencias jurídicas entre embargo y bloqueo,
en otros, ha hecho que no pocos medios y personalidades internacionales
empleen el primero de estos, hasta para condenarlo.


Es necesario insistir, pues en la sustitución de un vocablo por otro
no hay formalidad alguna. Se trata de una de tantas manipulaciones de
la Casa Blanca con la finalidad de ocultar lo que en realidad deviene
una agresión, de empleo exclusivo en situaciones de guerra declarada.


Entre embargo y bloqueo hay grandes diferencias en términos
jurídicos y prácticos. Del primero sería válido hablar si se limitara a
un conflicto bilateral con acciones legales adoptadas por Estados
Unidos contra propiedades, productos o capitales cubanos, sin la
intervención de terceros.


Conocidas son las posiciones de la Casa Blanca para entorpecer o
interrumpir las relaciones comerciales y de colaboración de otras
naciones con Cuba, apoyados en la Enmienda Torricelli, de 1992, y la
Ley Helms-Burton, de 1996, con claro alcance extraterritorial y en cuya
aplicación desempeña un papel muy activo el servicio exterior, los
órganos de inteligencia y más de media docena de agencias
gubernamentales norteamericanas.

 

Y no se trata de simples formulaciones de la actual administración
para mantener el apoyo político del llamado exilio cubano, como piensan
algunos.


El acápite cuatro del capítulo Uno del documento complementario del
Plan Bush para la anexión de Cuba, emitido el 10 de julio del 2006,
está dedicado totalmente al recrudecimiento del bloqueo.


Allí se plantea el establecimiento de nuevos mecanismos entre las
agencias del gobierno estadounidense para perfeccionar la
implementación de las regulaciones del bloqueo y la adopción de
sanciones contra los violadores, incluyendo el enjuiciamiento penal.


El referido capítulo, cuyo cumplimiento es riguroso, prohíbe el
envío de remesas a través de instituciones en terceros países y las
ventas de equipos médicos que sean destinados a programas humanitarios
para extranjeros, tanto en Cuba como en el exterior.


Destaca también la conformación de la Fuerza de Tarea Interagencias
del Níquel Cubano, para incrementar el control sobre las importaciones
de productos procedentes de cualquier territorio, que contengan níquel
y cobalto y desalentar el comercio internacional.


Cierra este acápite con la indicación de perseguir las operaciones
comerciales cubanas a través de otras compañías y contra las
transacciones financieras de la  Isla, sumando a otros países y
entidades internacionales a este esfuerzo.


La fobia contra la Antilla Mayor llega al extremo de impedir que
bancos internacionales realicen operaciones, o mantengan cuentas en
dólares con La Habana.


A Cuba le está vedada la posibilidad de recibir créditos de
organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Fomento y
Desarrollo y otros, controlados por Estados Unidos.

 

¿Lo expuesto hasta aquí y mucho más de igual naturaleza, guarda
alguna relación con las acciones jurídicas para tipificarlo como
embargo?

 

No hay duda, embargo y bloqueo no son sinónimos.

Carta del Che a Fidel Castro

Carta del Che a Fidel Castro « Año de la Agricultura »
Habana, 1 abril 1965

Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.

Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.

He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.

Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre.
¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario.
"Che"  

El asesino del Che, la Operación Milagro y los médicos cubanos

El asesino del Che, la Operación Milagro y los médicos cubanos

Salim Lamrani

Mario Terán, antiguo suboficial jubilado tristemente famoso por haber ejecutado al legendario guerrillero Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967 en la escuelita de La Higuera en Bolivia, vivía en el más completo anonimato en Santa Cruz.

Hundido totalmente en la indigencia, subsistía sólo con su miserable pensión de antiguo soldado y había perdido la vista, víctima de una catarata que no había podido curar, por falta de recursos (1).En 2004 el presidente cubano Fidel Castro lanzó una amplia campaña humanitaria continental que lleva el nombre de Operación Milagro, apoyada por Venezuela, que consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que sufren de cataratas y otras enfermedades oculares.

En 30 meses, cerca de 600.000 personas de 28 países, incluso ciudadanos estadounidenses, recobraron la vista gracias al altruismo de los médicos cubanos. El objetivo anunciado es operar a 6 millones de personas para 2016 (2).

La elección de Evo Morales como presidente de la República de Bolivia en diciembre de 2005 y su voluntad de emprender una política social destinada a mejorar el bienestar de una de las poblaciones más pobres del continente, ha permitido que los bolivianos accedieran al programa humanitario que lanzó Cuba. Cerca de 110.000 bolivianos han podido recobrar la vista sin pagar un solo centavo (3).

Entre éstos se encuentra Mario Terán, quien pudo deshacerse de su grave dolencia gracias a los médicos cubanos. Pablo Ortiz, periodista boliviano que trabaja para el diario El Deber de Santa Cruz, contó la historia: “Terán tenía problemas de cataratas y fue curado en la Operación Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis”. Luego dio más detalles: “El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está en la ruina y se presentó en el hospital de Operación Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó su propio hijo, que fue al diario para hacer un agradecimiento público [...] Fue en Agosto pasado [2006]” (4).

A veces la historia reserva algunas sorpresas. Así, el asesino del Che fue curado por médicos enviados por Fidel Castro, el más fiel e íntimo compañero del “guerrillero heroico”. Terán debe su vista a los emisarios de la salud que siguen el ejemplo internacionalista del hombre a quien mató.Según el antiguo agente de la CIA Félix Rodríguez, que participó en la captura del Che, Terán se presentó voluntario para ejecutar al líder rebelde. Antes había asesinado a sangre fría a todos los demás prisioneros (5).

Pero frente al Che le faltó el valor: “Cuando llegué al aula el Che estaba sentado en un banco.

Al verme dijo: -Usted ha venido a matarme. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder.

 Entonces me preguntó: -¿Qué han dicho los otros?

Le respondí que no habían dicho nada, y él comentó:-¡Eran unos valientes!Yo no me atrevía a disparar.

En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentí que se me echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido, el Che podría quitarme el arma.

-Póngase sereno –me dijo– y apunte bien, ¡va usted a matar a un hombre!

Entonces di un paso hacia atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga [...].

Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto” (6).

En vísperas del cuadragésimo aniversario de su desaparición y a pesar de la execrable campaña mediática internacional destinada a empañar la imagen de uno de los más grandes revolucionarios de la historia del siglo XX, el ejemplo del Che permanece “grande, muy grande, enorme” y sigue brillando “intensamente” gracias al sacrificio de decenas de miles de médicos cubanos que, en el anonimato de su acción heroica por los cuatro puntos cardinales, persisten en la creencia de que otro mundo, menos cruel, es posible.

EL BLOQUEO ME ARREBATO A QUIEN MAS YO AMABA

 Por Adelina Vázquez

   Esta es la historia de una de las miles de cubanas afectadas por los
daños causados por el bloqueo económico, financiero y comercial
impuesto por los Estados Unidos a Cuba.
   Transcurría el año 1982 cuando una doctora en Pedagogía y eminente
psicóloga comenzó a padecer de una tos que cada vez más le
imposibilitaba ejercer su profesión, relacionada con la atención a
niños con alteraciones de la conducta.
   En un momento de crisis, los exámenes médicos arrojaron el
diagnóstico de cáncer de pulmón, y ahí empezó el vía crucis porque era
una etapa donde resultaba casi imposible acceder a medios y
medicamentos de última generación para esa dolencia, por lo general
producidos en empresas de Norteamérica o en sus subsidiarias de otras
naciones.
   Ella no dejó de recibir la mejor atención, y de forma gratuita, en
el Instituto de Oncología y Radiobiología con los recursos disponibles
en esas circunstancias, pero resultó imposible adquirir a tiempo otros
fármacos que hubieran podido prolongar su vida y hacerle menos agónica
la fase terminal de la terrible enfermedad.
   Eso acrecentó el estado de impotencia de la familia al no poder
hacer nada ante esa situación, dolor solo aplacado por la convicción de
la paciente, quien en su lecho de muerte siempre decía a sus hijos:
   "Yo moriré, pero ustedes y el resto de los cubanos continuarán
luchando para que el bloqueo a Cuba sea eliminado".
   No se equivocó quien era mi querida madre